Hay vínculos que parece que llevan toda la vida, aunque empezaran hace nada ✨. Esa es la historia de Manuela y María, una abuela de 90 años y una voluntaria de 32 que se conocieron en octubre de 2024 y, como dicen ellas mismas entre risas, son siamesas 🤭. Desde el primer día encajaron, y lo que les queda por delante.
María visita a Manuela todas las semanas en la residencia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. No necesitan grandes planes: lo suyo es pasear y charlar, y con eso les sobra para pasarlo en grande 💞. A veces María aparece acompañada de su hijo, y ahí Manuela se derrite, porque le encantan los niños y se le ilumina la cara en cuanto lo ve llegar 🫶🏼.

La historia de Manuela y María, una nieta más en la familia
La conexión es tan fuerte que ha ido más allá de las visitas. María conoce a la hija de Manuela, que desde el principio la trató como una más de la familia y le dio las gracias por visitar a su madre cada semana. Y Manuela lo tiene clarísimo, considera a María una nieta más 🥹.
Lo cuenta ella misma: hay días que estás baja de moral, aparece María y se te pone el cuerpo de buen humor ☀️. Eso es exactamente lo que pasa cuando conectamos generaciones, la vida de ambos se vuelve un poco más luminosa.
Gracias, María, por regalarle a Manuela tu tiempo cada semana. Y gracias, Manuela, por abrir la puerta de tu casa y de tu familia a una nieta más 💙.
Si tú también quieres vivir una experiencia como la de Manuela y María, hazte voluntario de Adopta Un Abuelo.
Y puedes ver su historia completa en este vídeo. ¡Recuerda seguirnos para estar al tanto de todo!



