La historia de Ángeles y Laura comienza en enero de 2025, cuando Laura, una joven de 19 años, decidió apuntarse como voluntaria en nuestro programa.
En la residencia Emera Boadilla del Monte, conoció a Ángeles, una mujer de 94 años con una energía, una ternura y una sabiduría que inspiran a cualquiera. Desde ese día, ambas se han convertido en inseparables.
Sus visitas son sencillas, pero muy especiales: salir a dar paseos 🚶🏻♀️🌳, charlar durante horas sobre la vida y compartir confidencias. Ángeles aprovecha cada encuentro para darle consejos a Laura, que escucha con admiración y cariño. Como ella misma dice: “Nunca te acostarás sin aprender algo nuevo.” 📚 Y precisamente eso ocurre en cada rato que comparten: ambas aprenden la una de la otra.

Un intercambio que enriquece a las dos generaciones 🌱❤️
El voluntariado intergeneracional tiene algo único: no es un camino de una sola dirección. No solo se trata de acompañar a personas mayores, sino de crear un espacio en el que ambas partes crecen, se escuchan y se entienden. Ángeles gana en compañía, alegría y motivación, mientras que Laura encuentra una amiga, una maestra de vida y una nueva forma de valorar lo cotidiano ✨
Numerosos estudios lo confirman: este tipo de voluntariado mejora el bienestar emocional de los mayores y también fortalece en los jóvenes la empatía, la escucha y la gratitud. Además, genera vínculos que trascienden la edad y que se convierten en recuerdos inolvidables.
La historia de Ángeles y Laura nos recuerda que el tiempo compartido es el mejor regalo 🎁 Que siempre hay algo que aprender y mucho por dar.
Si quieres ser parte de esta experiencia, te invitamos a unirte como voluntario. Porque con un ratito a la semana puedes transformar la vida de una persona mayor… ¡y también la tuya! 🙌🏼
Y puedes ver la historia completa de Ángeles y Laura en este vídeo. ¡Síguenos para estar al tanto de todo!



