Lo que nunca te llegué a decir

Hemos hablado con cuatro personas mayores viudas para saber qué les quedó por decir a sus parejas.
Leonor y Jose Antonio

Sus caminos se juntaron en una cena de Nochebuena.

Leonor recuerda que una amiga suya le invitó a una casa que tenía un gran patio donde, después de la cena, se juntaron todos a bailar.

Entre ellos estaba José Antonio, que desde el primer momento se fijó en Leonor y pasó toda la noche con ella. Así empezó su historia de amor.

Lucía y Juan

Ella tenía 16 años y él 20 cuando se conocieron recogiendo la aceituna en su pueblo. Fue allí donde surgió la chispa que les ha mantenido juntos durante tantos años.

Ángel y Ruperta

Ángel siempre decía que lo suyo con Ruperta fue un flechazo.

Un día, al llegar los autobuses al pueblo, vio bajar a una chica que no era de allí y algo en ella le llamó la atención. Se miraron unos instantes y luego cada uno siguió su camino.

Al llegar a casa, su madre le comentó que había venido una prima de la vecina Isabel, una chica muy guapa. Ángel se dio cuenta al instante que podría tratarse de la misma chica con la que se había cruzado junto al autobús. Y efectivamente, se llamaba Ruperta.

Con el tiempo se casaron y formaron una familia con cinco hijos.

José y Carmen

José trabajaba de frutero en un pequeño supermercado de la calle Infanta Mercedes. Carmen iba a comprar casi todos los días y poco a poco, entre compra y compra, fueron conociéndose.

Con el tiempo empezaron a salir. Después de trabajar, José acompañaba a Carmen hasta La Continental, donde ella cogía el autobús.

José siempre dice que con ella fue mucho más que feliz y que la echa muchísimo de menos.

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